Hace poco más de dos meses escribí esto:

Hoy nos hemos visto. No he visto amor en su mirada, sólo el miedo al vacío, al despertarse cada mañana y recordar que ya no tienes otra mitad que está velando por ti, a no volver a sentir esa mano que tanta seguridad daba. He visto ese mismo miedo en mi mirada, reflejada en la suya.

Hoy nos hemos visto y lo hemos dejado. Lo hemos dejado. Siento una soledad infinita al pensar en el significado de esta frase. Cómo puede ser que dos personas que se han querido tanto, que han compartido tantos días, de golpe lo dejen. Pasan de ser uno a ser dos extraños, de un compromiso al hacer que nada de esto existió.

Hoy nos hemos visto y sus palabras han sido decepcionantes. Lo he mirado como si no lo conociera. Es ésta la persona con la que tenía tantos proyectos por cumplir? Mi autoestima anda bajo mínimos, no me veo capaz de conseguir que alguna vez alguien se lo juegue todo por mí. Me siento absurda, fea, ridícula y, sobre todo, poca cosa.

Hoy después de vernos me he ido al fútbol. Con mi hermano. Y ése tercer asiento, que antes ocupaba él, estaba vacío; ni siquiera se ha sentado nadie por error, ningún extranjero despistado. Ha estado vacío todo el partido. He cantado himnos, he aplaudido, gritado, pero el partido más importante se jugaba en mi interior y creo que lo he ganado aunque ahora la victoria me sepa a derrota y en vez de celebrar sólo tengo ganas de desaparecer.

Ahora estoy en mi casa y, por fin, lloro. Echaré de menos abrazos, besos, consejos, apoyos...pero echaba de más demasiadas cosas. El tiempo dirá si nos hemos equivocado, si esta sensación de vacío durará mucho, si esta soledad tan mía me aislará todavía más. Como todos los que alguna vez han querido, sé que la luna es mala compañía; por eso le robé al día colores, para pintar mis noches descoloridas.

Y en esta p... noche no sé qué pensar, a quién acudir, ni cómo librarme de este dolor que siento, sólo se me ocurre escribir, como un torrente de letras sin orden, ya sin apenas puntuación. Solo dejando salir toda mi rabia y mi fustración golpeando con los ojos cerrados estas teclas que hasta no hace mucho contaban historias felices. Necesito amor, necesito sentirme viva, que soy importante para alguien. Le hubiera besado ¿por última vez? con rabia, llenándolo de lágrimas, pero sin embargo me he ido sin más, sin darle ni tan solo un beso en la mejilla, cómo le iba a dar un beso en la mejilla. Nos hemos alejado, cada uno en dirección distinta, hace tiempo que íbamos en direcciones distinas en vez de mirar los dos hacia el mismo lago.
Qué me espera ahora? Qué quiero ahora? No me planteo tener pareja, pero necesito algo, necesito saber que soy capaz de sentir de nuevo todo lo que yo soy capaz de sentir, quiero traspasar todas esas barreras que sin quererlo me habían impuesto, quiero, quizás, abrazos sinceros, de esos en que alma y alma se funden. Quiero risas. Quiero que alguien me regale los oídos, sí, por qué no? Creo que ya es hora de abandonar el amor aburrido. Lo que sé seguro que quiero es dejar de llorar, demasiado he llorado. Van a ser tiempos duros pero miraré hacia adelante y buscaré fuerzas de donde sea y volveré a salir una vez más, como siempre he hecho, y la única señal que quedará de la herida será un agujero más en la oreja, y cuando lo toque sonreiré y levantaré la cabeza al cielo para no perderme el guiño del sol.

A día de hoy, poco más de dos meses después, escribo esto:

Al final volvimos, sin ganas, por miedo. Ahora puedo decir que lo hemos dejado definitivamente. Lo siento así. ¿Para qué seguir buscando excusas? Hemos venido aquí a ser felices. Lo nuestro ha evolucionado de forma natural y se ha convertido en una amistad, y la palabra "amistad" se queda corta. Todo lo que he llegado a pensar y a decir en momentos de cólera, y sin embargo es una persona excelente, la que me sacó del pozo hace ahora más de tres años. Siempre le estaré agradecida. Por mala suerte, las cosas no nos han ido bien. Pero me llevo lo mejor y aunque sea duro sé que esto será lo mejor para los dos.

Somos humanos, tenemos miedos, somos leves, cobardes incluso; pero hoy me siento orgullosa de haber conseguido dar este paso y de llevarlo con una madurez que nunca me habría imaginado. Me desmoronaré a ratos, lo sé, pero encontraré donde agarrarme. Era inútil buscar excusas: "ahora no porque tengo un familiar enfermo", "ahora no, estoy sin trabajo", "ahora no, tengo demasiada ansiedad últimamente". Si se tiene que hacer se hace, y si se tiene que petar, se peta. Todo pasa por algo y después de una tormenta siempre vuelve a salir el sol, siempre. De hecho, yo, al igual que tantos, lo sé perfectamente. Ya pasé por otra ruptura dolorosa y de ahí salí más fuerte y con las ideas más claras. Ahora me sucederá lo mismo, seguro. Tengo muy claro a quién quiero a mi lado, y estoy segura de que existe. No tengo prisa, no quiero equivocarme otra vez.. Y quien se interese por mí, que se lo curre; sigo creyendo en el amor pero estoy desengañada, desconfío de Cupido, Eros y Afrodita.

Pero aquí estamos, porque al final - como le comentaba ayer a un nuevo amigo - nadie se ha muerto nunca de (des)amor, a excepción de Romeo y Julieta y de los amantes de Teruel (tonta ella y tonto él).

"Los amores son como los imperios: cuando desaparece la idea sobre la cual han sido construidos, perecen ellos también." La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera.

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Canción del día: http://www.youtube.com/watch?v=VnO_2HrC6vQ  (por la letra)

Leyendo: Riña de gatos, de Eduardo Mendoza.